
Sus enormes conocimientos musicales lo llevaron a la tarea de arreglador de las orquestas de Troilo, Francini - Pontier y José Pepe Basso. Como corolario de la década de oro del tango, en 1949 ingresa en la típica de Osvaldo Pugliese, con quien permanece durante casi 20 años en los que enriquece el lenguaje musical de la orquesta y del tango en general.
“Modestamente creo que agregué más voces a la orquesta, busqué que la orquesta tuviera más sonoridad, que fuera más compacta. En los cantábiles hay unísonos expresivos que no se hacían antes”, nos recuerda el maestro hoy, medio siglo después. Hizo célebres arreglos de “La rayuela” y “La guitarrita” y compuso “Bien compadre”, “De contrapunto”, “Norteño”, “Sideral”, “Si sos brujo” y un tango que eleva la historia del género: “La bordona”.
En 1968 forma parte de la embrionaria experiencia del Sexteto Tango junto a sus compañeros de la orquesta de Pugliese. En esa suerte de embajada musical figuran Osvaldo Ruggiero, Víctor Lavallén, Cacho Herrero, Julián Plaza, Aniceto Rossi y el cantante Jorge Maciel.
En 1999 asume la dirección de la Orquesta Escuela de Tango,
desde la cual marca el destino de muchos de los nuevos músicos
que quieren acercarse a los yeites de las orquestas típicas,
a los estilos. Lo hace con pasión y dedicación. Este
es nuestro homenaje al maestro, desde la Orquesta Escuela
de Tango Emilio Balcarce.